bienvenida

Modelos de aeronaves, barcos, blindados y vehículos. Además hay buenas historias y anécdotas de la aviación civil y militar del Siglo XX, más datos y técnicas prácticas para cultores del modelismo a escala

C-3PO Translater

Mostrando entradas con la etiqueta Aces of Iron. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aces of Iron. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de junio de 2017

Figura Miniart 1/16 de piloto alemán 1GM

Göring antes de Göring

por Jolly Rogers
Nuestro hobby no solo nos provee de la oportunidad de hacernos de aquellas piezas que mejor capturan nuestro gusto e imaginación, sino que también acercarnos a alguno que otro modelo "fuera de nuestras ligas", ya sea por temática, por escala, por material base o todas las anteriores.  Este artículo hace referencia a una de esas veces, en que las vueltas de la vida te ponen frente a frente con un modelo que nunca pensaste siquiera tener o 'atacar'.
Veamos, estaba de vuelta en casa tras el laburo, viendo los ya clásicos documentales de la TV-Cable acerca del desembarco y campaña de Normandía, disfrutando de un buen café y algún  bocadillo, cuando al rato llegó mi hermano de su respectivo trabajo y casi de inmediato me preguntó si me gustaría hacer una figura escala 1/16 de la marca Miniart para una muestra de producto en la tienda donde él trabaja actualmente (MIrax Hobbies). Quedé un poco sorprendido por la propuesta, le respondí en principio que si, pero le pregunté de que se trataba exactamente, pensando en que Miniart ofrece en su catálogo excelentes figuras de plástico de guerreros de la era pre-cristiana como griegos y romanos, amén de algunas logradas figuras ecuestres de la época napoleónica.
Pero esta evocación romántica apenas duró lo que tardé en decírsela a mi querido hermano, pues su réplica me sorprendió (por segunda vez en menos de 2 minutos!) al decirme que la figura en cuestión era la Hermann Göring! Arrugué el ceño, pues todo lo que huela a nazi me repele y la imagen del gordo mariscal del Tercer Reich con uno de sus pomposos uniformes ocupando la mesa de mi tallercito francamente me pareció algo contra toda mi lógica. Pero, la solución al dilema de haber aceptado sin saber previamente qué, vino por si sola: la figura en cuestión sería Hermann Göring, pero en su etapa de piloto y As de combate durante la 1GM!
Al mismo tiempo, él sacó de su mochila una bolsa de la tienda ya mencionada y en ella la caja de Miniart dedicada al conspicuo personaje en cuestión. Al abrir el empaque una tercera sorpresa me aguardaba (en menos de 4 minutos!, esto ya no era el día “D”, era un Pearl Harbor modelístico perpetrado por mi propio hermano, Ja-ja-ja!) pues la figura en su interior YA estaba comenzada!  Tras revisarla mejor vi que la figura estaba débilmente pegada y que era fácil deshacer lo ya comenzado, aunque claro hubiese preferido empezar desde cero. Así, ante la mirada inquisidora de mi querido pariente y viendo que el volumen de armado total más el sencillo esquema del uniforme alemán de la 1GM era muy moderado, le confirmé que si lo haría.

Una necesaria mirada histórica

Antes de ir de lleno con el proceso de armado y pintado (que de hecho fue un proceso express), veamos un breve recuento biográfico del que fuera un competente piloto de caza mucho antes de convertirse en el conocido y nefasto Reichmariscal del régimen nazi con su extravagante indumentaria, más propia del pianista  pop Liberace que de un líder militar de fuste. 
Arriba y abajo: imágenes del catálogo online de Miniaturas Andrea, donde esta figura de 54 mm captura con exactitud no solo la acitud arrogante y extrovertida del Reichmariscal Göring, sino también sus facciones. Un aspecto que la figura de Miniart queda al debe.

 Hermann Göring nació en el seno de una familia aristocrática de Baviera el 12-01-1893, de hecho su hogar de infancia fue el pequeño castillo medieval de Veldestein, propiedad de su padrino. Sin duda este singular entorno familiar influyó mucho en la imagen de estirpe “heráldica” que Göring tuvo sobre sí mismo hasta el último día de su vida. El hecho de quitarse la vida –creo- obedece a ese original ideal heroico-romántico de su propio propósito existencial y como tal no podía permitirse caer en las garras de sus enemigos ni menos aceptar una condena, por más culpable que fuera.
Sin embargo, antes de llegar a esos luctuosos extremos, el joven Hermann Göring tuvo la oportunidad de saborear el lado dulce de esa auto-generada fantasía sobre su estatus personal. Veamos, tras resultar un alumno mediocre en general en la escuela básica normal, su mundo estudiantil dio un giro de 180º cuando en 1907, a los 14 años, ingresó a la academia para cadetes de Karlsruhe, de hecho le fue tan bien que su padre (un reconocido jurista, diplomático y exmilitar) movió sus influencias y logró que lo aceptaran en 1910 en la prestigiosa Academia Gross Lichterfelde, ubicada en las afueras de Berlín, donde se sintió aún más a gusto y acorde a su ideal heráldico-romántico de la vida de un guerrero teutón. El remate ideal fue que, tras graduarse, ingresó como cadete al Regimiento Nº 112 de Infantería “Prince Wilhelm” del Ejército Prusiano en 1912.
El joven cadete Göring en 1907 a los 14 años
Pronto vería sus verdaderas capacidades puestas a prueba pues el fatal atentado en Sarajevo el  28-06-1914 desencadenó una reacción en cadena por toda Europa que dio inicio a la 1ª Guerra Mundial tan solo un mes después el 28-07-1914. En agosto de ese año, Göring se hallaba acuartelado con su unidad en Mulhouse, una pequeña ciudad industrial cerca de la frontera sur con Francia. Así, durante ese primer año de la guerra sirvió como infante, al cabo del cual terminó hospitalizado por el doloroso mal llamado “pie de trinchera” sumado a reumatismo, producto de la omnipresente humedad de las trincheras en tierra francesa. Mientras se recobraba fue visitado por su amigo y compañero de estudios Bruno Loerzer, quien le contó sobre el nuevo servicio del Ejército: el Luftstreitkräfte, algo así como las Fuerzas de Combate Aéreas, que venía a ser algo similar al naciente RFC británico. Eventualmente Loerzer lo convenció de solicitar su traslado, pero la petición le fue denegada en noviembre de 1914.
Sin embargo, Göring estaba decidido a servir como “Fliegertroopen” y saliendo del hospital en enero de 1915, se auto transfirió informalmente al Feldflieger Abteilung 25 (FFA-25), pero rápidamente fue descubierto y sumariamente sentenciado a 3 semanas de confinamiento en la barraca de su unidad. Sin embargo, para cuando el dictamen debía aplicarse, los buenos oficios de Loerzer tuvieron efecto y fue oficialmente asignado al FFA-25, unidad perteneciente al 5º Ejército del “Príncipe de la Corona Alemana”. Allí comenzó su entrenamiento de vuelo en Friburg (sur de Alemania), luego tuvo la satisfacción  de comenzar su carrera como observador de su amigo Loerzer, volando misiones de reconocimiento y bombardeo hasta finales de junio de 1915, por las cuales tanto Göring como Loerzer fueron condecorados con la Cruz de Hierro de 1ª clase por el Príncipe heredero en persona, Wilhem II.
El fiel camarada de estudios y de armas de Göring: Bruno Loerzer, quien también sirvió en la Luftwaffe en la 2GM.
Tras completar su curso de pilotaje, Göring fue asignado a la Jagdstaffel 5. Todo pintaba bien para el ahora entusiasta piloto de caza, cuando en una de sus primeras misiones se enfrentó a una formación de bombarderos franceses, durante el combate fue severamente herido en la cadera por la certera ráfaga defensiva de un artillero. Soportando el dolor y la pérdida de sangre, a duras penas logró regresar a su base, desde donde fue inmediatamente conducido al hospital de campaña más cercano y tras la cirugía llevado a Alemania a un sanatorio de reposo, donde convaleció por casi un año. Sin duda tiene que haber sido muy duro para Göring dicho periodo, poniendo en perspectiva que él aspiraba a ser la reencarnación de un victorioso caballero germánico medieval. Pero, la historia volvió a repetirse y visitado por su fiel camarada Loerzer, al ser dado de alta en febrero de 1917 fue transferido a la Jagdstaffel 26 comandada por su amigo. Una vez allí retomó la acción donde la había dejado y ahora la diosa fortuna le sonrió y tranquilamente comenzó a ganar victoria tras victoria hasta convertirse en ‘As’, su recuperación y repunte no pasaron desapercibidos para el alto mando del Luftstreitkräfte, en consecuencia el 17 de mayo de 1917 con 7 victorias a su haber le fue asignado el mando de la nueva Jagdstaffel 27, o Jasta 27 donde continuó acumulando su cuenta de derribos.
Arriba: Tres de los cazas Roland D.II de la Jasta 27, aparcados en un aeródromo en Francia, fotografiados desde la Torre de Señales, Abajo: El muy superior Albatross D.III, asignado a la Jasta 27. 


Fue iniciando esta época (junio 1917) donde Göring tuvo una larga batalla mano a mano con un piloto británico a quien finalmente logró derribar. Exultante tanto por la victoria como por la tenaz resistencia de su rival, Göring aterrizó cerca del lugar donde el piloto enemigo se había visto obligado a hacer un aterrizaje forzoso y partió en su busca. La emoción que colmaba el aristocrático corazón del alemán era la de haber experimentado y ganado una “justa de caballeros” al más puro estilo medieval. Para su alegría, su oponente estaba vivo y muy cerca de su avión y aunque lesionado, estaba en buena condición y pudo hablar con Göring, así se enteró que era un joven teniente 2º australiano con poca experiencia llamado Frank Slee. Sintiéndose identificado con su propia experiencia negativa de 1916, Göring le obsequió su 2ª Cruz de Hierro; de seguro este fue el mejor momento de su vida militar, donde se cruzaron –de manera soñada- sus ideales caballerescos como su éxito como piloto de combate.
El caza Albatross D.III pilotado por Göring como comandante de la Jasta 27.

En paralelo,  este proceso fue acompañado por la ya citada 2ª Cruz de Hierro (2ª Clase) por la citada acción donde fue herido y luego recibió consecutivamente las condecoraciones de la Orden del León de Zäehring (nobiliaria, con espadas), la Orden de Von Friedrich (nobiliaria, mención militar) y la Orden de la Casa de Hohenzollern (nobiliaria, grado de caballero, mención militar), medallas todas instituidas por la monarquía y la nobleza alemanas durante el siglo 19. Se puede afirmar que 1917 fue el mejor año de servicios de Göring, pues adicionalmente rehizo la moral y organización de la Jasta 27, partiendo por usar sus influencias y lograr reemplazar los cazas LFG Roland D.II por los mejores Albatross D.III (luego D.V) hecho que de por sí mejoró la performance de la unidad.
A) Orden del León de Zaeringen, 1a clase B) Orden de la Casa de Hohenzollern (nobiliaria, grado de caballero, mención militar) y C) Estrella de la Orden de Von Friedrich (nobiliaria, mención militar)
Para coronar su excelente año y dejar atrás las penurias de la rehabilitación de 1916, en mayo de 1918 fue galardonado con la más prestigiosa condecoración del Imperio Alemán, la famosa “Pour le Mérite” (literalmente ‘por mérito’), instituida en 1740 por Federico ‘El Grande’ de Prusia, y si bien La Orden del Águila Negra era más antigua y reconocida (1701), la “Pour le Mérite” se constituyó con el tiempo en la más codiciada por el mundo militar germano. El nombre dado en idioma francés de la medalla viene del hecho que dicha lengua era la oficial a nivel mundial para la diplomacia y relaciones internacionales, estatus comunicativo que perduró hasta el fin de la 2GM. Por otra parte dicha condecoración tenía un apodo tan informal como popular: la Blauer Max (Blue Max en Inglés o Azul Máxima en Castellano) y que al igual que la citada Águila Negra no solo era el más alto reconocimiento nacional germano, sino que te confería un estatus especial (del mismo modo que la Orden del Imperio Británico en la Commonwealth) y te convertías en Caballero de Prusia nada menos!
La archifamosa y codiciada Blue Max
 Yendo al caso particular de la Blauer Max de Göring, hay que considerar el trágico escenario previo, pues el máximo As y paladín alemán, amén de ícono de la casta noble – el Barón Manfred Von Richthofen- había perecido en combate el 21 de abril de 1918. Con la moral general, tanto de las tropas como de la nación, severamente castigada, el alto mando germano buscó rápidamente nuevas figuras en ascenso para reconstruir la fe en una cercana victoria, entre ellas estaba la de este condecorado comandante de la Jasta 27. Quizá, bajo otras circunstancias menos apremiantes, ni su modesto palmarés ni su creciente éxito como comandante de escuadrilla le hubiesen bastado para ser considerado para la Blauer Max. Sin embargo, ahora estaba en el mismo escalafón de honor de Von Richthofen, Böelcke, Udet, Immelmann, Voss, Berthold y otros grandes ases alemanes, Göring estaba literalmente en el estrellato!
Hermann Göring tras la dsitinción de la Blauer Max, luce todas sus condecoraciones, incluida la banda de su segunda Cruz de Hierro, su mirada rebosa de frío orgullo.
Para colmo, el 7 de julio de 1918, Göring recibió la orden de hacerse cargo nada menos que de la Jasta 11, el famoso “Circo Volador” de Von Richthofen. ¿El motivo? La desafortunada muerte del sucesor del Barón Rojo, Wilhem Reinhard, en accidente aéreo. Este hecho se haya aún rodeado de misterio y controversia, pues aquel día 03-07-‘18, tanto Reinhard como Göring se hallaban convocados lejos del frente, en la localidad de Adlershof, probando uno de los prototipos de un prometedor nuevo caza: el Dornier-Zeppelin D.1; un biplano completamente metálico y con varias innovaciones técnicas. El caso es que el primero en volarlo fue Göring, quien alabó la performance general del avión, pero se quejó de vibraciones anómalas, por lo cual -en principio- el aparato fue dejado en tierra para una exhaustiva revisión estructural, pero a los pocos minutos Reinhard fue autorizado a probarlo y ahí ocurrió la tragedia, pues al salir de un pronunciado picado el plano superior se desprendió, provocando la descontrolada caída y choque a tierra del prototipo, amén de la muerte instantánea de Reinhard. ¿Qué hubiese pasado con la historia como la conocemos si Göring hubiese sido el 2º en volar esa tarde de verano? Difícil saberlo…
El avamzado, pero desafortunado biplano metálico Dornier-Zeppelin D.1
 A propósito, “Willy” Reinhard había asumido el mando de la Jasta 11 el 22 de abril, por tanto solo alcanzó a comandarla casi 2 y ½ meses antes de su desventurada cita con la muerte; tanto su servicio en las trincheras como su fatídico final (volando un prototipo) tienen un estrecho paralelismo con la novela y filme “La Blue Max” (1966, George Peppard, James Mason, Ursula Andress, 20th Century Fox). Como sea, este nefasto ‘deja-vu’ con su comandante, terminó por socavar la ya alicaída moral de combate de la célebre escuadrilla, por lo que la llegada de otro nuevo oficial de mando no redundó en un repunte o mejora del rendimiento de la Jasta 11. 
Gôring recién asumido como nuevo comandante de la Jasta 11, nótese el bastón de apoyo, señal inéquivoca de su lesión de la cadera de 1916 aún le pesaba.Tras de el, su Fokker D.VIII, el "F-16" de la 1a Guerra Mundial.
Quizá embriagado por su éxito, Göring trató de revivir su proceso renovador con la Jasta 27 un año antes, pero superar o igualar el ascendiente de una leyenda como Von Richthofen era una misión  perdida desde el inicio, además su marcado estilo arrogante le ganó antipatía e impopularidad con sus hombres, muchos de ellos Ases con muchas más victorias que el mismo Göring. En paralelo, el curso de la guerra giró contra Alemania y hacia el tramo final de la contienda la otrora temible Jasta 11 no solo perdió más hombres y aeronaves, sino que le fue ordenado retirarse repetidamente, primero a Tellancourt (extremo noreste de Francia) y luego a Darmstadt, territorio alemán, en Hesse al sur de Frankfurt. Göring estaba pues, comandando el ocaso de lo que fuera el ícono de la excelencia del arma de caza germana, aún así esto no melló su ideal caballeresco y cuando le fue ordenado entregar los aviones de la Jasta 11 a los Aliados (Fokker D.VII mayormente) él se negó y comunicó tal decisión a sus pilotos, los cuales prefirieron estrellarlos adrede durante los aterrizajes que entregarlos al enemigo, hecho que complació mucho a Göring.
Mirando su palmarés personal, tras el final de la contienda se le acreditaron 22 victorias oficiales, pero investigaciones y revisiones recientes con datos cruzados tanto de archivos alemanes, franceses y británicos, plantean un nuevo total de 17 victorias confirmadas, 3 probables y 2 dañados. Aún así, y a pesar de un indiscutible estatus de As, fue el único veterano de la Jasta 11 que nunca fue invitado a las reuniones de camaradería del escuadrón posteriores a la guerra.
Durante la dura época de la posguerra Göring trabajó brevemente como piloto para la fábrica Fokker y en shows y exhibiciones aéreas, pero su cada vez mayor afición al alcohol no solo arruinó su empleo, sino que más de una vez terminó en la cárcel por ello. Paralelamente, como muchos otros veteranos alemanes, comenzó a incubarse en él la creencia de que Alemania no había perdido militarmente la guerra (independiente del hecho de que con la masiva llegada de los estadounidenses ya NO tenía los números para ganarla) y que el Ejército del Kaiser había sido traicionado por un negativo nuevo liderazgo civil que -en el ínterin colectivo de los exmilitares- amalgamaba a los marxistas, judíos y republicanos, de quienes se pensaba habían derruido el poder de la monarquía germana. Esa negra y agria semilla de rencor y traición halló terreno fértil en el corazón de Göring y terminaría convirtiéndose al final en el siniestro personaje que todos recordamos.
Sin embargo, es ese primer Göring, el aviador idealista y As de junio de 1917, el que abordaremos  a continuación y que es objeto de la figura editada por Miniart.

Las figuras de Ases Alemanes de Miniart

Como dijimos al comienzo, la casa checa Miniart cuenta con un rico catalogo de figuras en escala 1/16 y a contar del segundo semestre de 2013 editó tres figuras icónicas de la aviación germana de la 1GM, a saber: Manfred Von Richthofen, Ernst Udet y el citado Hermann Göring. 
El kit del archifamoso Barón Rojo, es el único que es doble, pues aparte del As en cuestión, se incluye la figura de su mascota personal, el gran mastín 'Moritz'.
Las poses de las tres figuras están basadas en conocidas fotografías de estos 3 personajes históricos, lo cual es un buen acierto de esta marca, pues ciertamente dichas imágenes en particular captan la faceta más distintiva de la personalidad de cada uno: la timidez de Udet, la serena distancia de Von Richthofen y la arrogancia de Göring. Sin embargo, al escultor encargado de los originales para los moldes le quedó un poco grande la labor de captar las facciones de cada uno y solo el molde de Ernst Udet se parece algo más su rostro al de carne y hueso. Ni el Barón Rojo ni Göring lucen como eran sus caras, amén de esto están un poco más “robustos” de cuerpo de lo que eran realmente estos 3 notorios pilotos de la primera era de la aviación. En su defensa se puede argüir que todos los anteriores sujetos de Miniart son de eras muy pretéritas y ‘anónimos’, pues están representando un uniforme y una era, más que un personaje concreto en particular. Quizá eso le pasó la cuenta al artista de Miniart.
La más lograda de las 3 figuras, la de Ernst Udet, con su pipa en la mano.
 Sin embargo, esto no quita que sean muy buenas figuras y que tanto sus proporciones físicas, como su indumentaria y sus condecoraciones sean muy precisas y correctas. En el caso de la figura de Hermann Göring (código #16034), se compone de 25 piezas dispuestas en 2 árboles de piezas más una peana circular de plástico, siendo notable el diseño de la cabeza y la gorra que vienen divididos en 3 partes, lo cual facilita mucho el pintado de los 3 segmentos de disímil colorido entre sí. El calce no es 100% perfecto, pero es bien decente y hace que el armado sea muy sencillo y rápido, con un mínimo de masilla.
El colorido instructivo de pintura del kit Miniart, también incluye los componentes del mismo.

Pintado y detalles

En cuanto al colorido del uniforme de piloto alemán de la 1GM es bien sencillo y directo, pues al ser un servicio dependiente del Ejército Imperial el tono es similar, vale decir Feldgräu. En términos simples es un gris con un tinte verde oliváceo que aplica a toda la indumentaria, salvo los zapatos y parte de la gorra, de modo que la única preocupación es sacarle luces y sombras al plano color germano. Por fortuna Humbrol reeditó su descontinuado y acertado color #111, para mi gusto personal mucho más preciso que los símiles de Tamiya (XF-65) y Modelmaster (#2014). El color de Tamiya es demasiado gris en tanto el de Modelmaster resulta muy azulado. Por supuesto esto bajo la óptica de lograr el aspecto más acertado de un oficial aleman en la 1a Guerra Mundial, PERO hay otras marcas disponibles con la croma muy bien lograda como Vallejo o AK, pero la premura del trabajo me hizo descantarme por el tono de Humbrol y sacarle luces con otro color de la misma marca, el #31 Slate Grey.  
De paso, esta es mi 2a figura de piloto germano de la 1GM, el primero fue un busto escala 1/4 de la marca Aces of Iron que hace años un aeromodelista me encargó para rematar el decorado de su caza a radio control, lo puede Ud. revisar AQUI.
Otras distintas alternativas de obtener el color Feldgrau, tanto en acrílico como en enamel
Volviendo al trabajo presente, ocurre que es tan sencillo y descomplicado el armado, en seguida procedí a dar una capa base de H111 ‘Fieldgrey’ a la parte inferior de la figura y luego a la parte superior. Mientras estas se secaban, pasé a concentrarme en el punto focal del trabajo: el rostro! 
Aprovechando que buena parte del kit ya estaba ensamblado, repasé las uniones con pegamento en gel, luego lijé y finalmente probé el color Humbrol 111, dándole una primera mano a la parte inferior de la figura, asegurándome de dejar una banda superior sin pigmento para poder pegarla con el torso.
Comenzando  la cabeza por aplicar Humbrol #62 Flesh (carne) como color base general. Una vez seco el H62, pinté los ojos usando blanco acrílico de Tamiya XF-2, como siempre usando un área MÁS grande de la que realmente ocupan los globos oculares en la cara (como los de los Moais). Luego apliqué el color azul medio para el iris de los ojos con una fina pincelada vertical y punto, dejando secar lo necesario, doy forma a los ojos con retoques sutiles y breves de diversos tonos piel de Modelmaster más claros y más oscuros (#2002 y #2004), para emparejar el contorno ocular con el tono base H62  ocupo Testors #1170 Flat Light Tan, el cual como su nombre lo indica es un tono bronceado claro mate, de hecho tiene un manifiesto tinte rosáceo que se presta más para efectos de color piel clara expuesta al sol que como arena con contenido ferroso, como algún colega ha sugerido.
Colores para la cara de la figura: A) Testors #1170 Flat Light Tan B) Modelmaster #2002 Light Skin C) Modelmaster #2004 Dark Skin
Terminado el rostro (y las manos) me concentro en las terminaciones del uniforme y las condecoraciones de Herr Göring. Lo primero es la gorra y su banda roja,  el tono más cercano e indicado resultó ser el viejo Humbrol #60 Scarlet, si bien mi primera opción había sido el  color acrílico Gunze Sangyo H13 Flat Red, descubrí -con pena- que el concho que me quedaba estaba seco, así que opté por el referido H60 en enamel. 
Arriba y Abajo: tomado del sitio web de Miniart, el antes y después del pintado.

Como la figura ya estaba intervenida y el plazo de entrega era extremadamente breve, apliqué lo más rápido posible la pintura en esmalte enamel, esto tomando en cuenta las 4-6 horas de secado entre capa y capa. En este punto es cuando más eché de menos no contar con los mismos colores pero en versión acrílica, lo cual me hubiera ahorrado mucho tiempo entre retoques!
La figura casi terminada, fotografiada con 2 tipos distintos de luz para ver algún defecto que amerite otro retoque final.



Para las condecoraciones, usé mayormente lápiz gel color aluminio y colores acrílicos, salvo para la llamativa “Pour le Mérite” que va prendida del cuello del uniforme empleé pintura enamel, en concreto el color Revell #52 French Blue, que si bien viene catalogado como un tono de acabado brillante, pero la verdad es que tiene una apariencia más bien satinada, lo cual –finalmente- resultó mejor considerando que el borde de la cruz es en color plata. Las charreteras siguieron un tratamiento similar con sus respectivos colores y la figura ya está prácticamente lista.
Imagino que varios lectores habrán echado de menos la etapa previa al pintado, vale decir la imprimación de la figura. Lo cierto es que la premura del plazo me hizo saltarme ese importante paso, pero para remate, tampoco pude darle efectos en las costuras o una pátina final o lavado con aerógrafo que ya tenía en mente, ni menos sellar con barniz la figura. Todas omisiones debidas a la entrega Express del modelo.
El resultado final: como parte de una muestra didáctica de las distintas escalas disponibles en una vitrina de la citada tienda.
 ¿Pudo quedar mejor? 
R= Sin duda! 
¿Quedé conforme? R= al 85% 
¿Vale la pena una de estas figuras 1/16 de pilotos de la 1GM? 
R= De todas formas! (sobre todo con más tiempo), de seguro Ud puede obtener un resultado mucho más convincente.
Gracias por su visita. Hasta la próxima!

jueves, 23 de junio de 2011

Busto de Piloto, 1ª Guerra Mundial, 1/4 de escala


Algo Diferente...
 
Por Jolly Rogers

En ocasiones el Hobby te lleva por caminos inesperados y diferentes de la lógica habitual de simplemente tomar un kit para proceder a armarlo, lijarlo, pintarlo, "decalearlo"(1) y finalmente barnizarlo para proteger tanto las calcas como la pintura, proceso que de por sí depara buenos y malos momentos con la maqueta en construcción, esto en función de los errores de forma del modelo o del diseño de las piezas y componentes... ni hablar cuando caemos en las garras de la tentación y ponemos manos a la obra con algún set de fotograbado o resina (o ambos) de por medio! Ahí cuando los 'dolores de parto' se multiplican y el final feliz del cuento se suele complicar y en ocasiones se transforma en una suerte de historia de terror... pero hay gratas excepciones a ambos caminos.
El busto 1/4 de escala ya lavado y listo para imprimación.
Desde dimensiones contiguas y parientes cercanas del mundo del modelismo aparecen atractivas opciones para hacer un modelo, o más bien un necesario complemento de uno, me refiero a un busto en escala 1/4 (si, tal cual un cuarto de escala) de un piloto de la Primera Guerra, donde el aspecto de los llamados "Caballeros del Aire" no difería mucho en su equipamiento personal de una fuerza aérea a otra. Tenemos que recordar que solo habían pasado un poco más de 10 años desde el primer vuelo de los hermanos Wright y aunque poco a poco se había conseguido implementar sistemas de armamento compatibles con los aún frágiles biplanos de observación, de bombardeo y de caza, la indumentaria de pilotos y tripulantes aún no era un tema de desarrollo científico ni de diseños especiales por parte de cada nación contendiente. Más bien se les proveía de gruesas chaquetas, botas y cascos de cuero forrado en lana, amén de la consabida bufanda de seda; cuando mucho se dotaba a esos primeros sufridos aviadores de guerra de 'overalls' (un mono o sobretodo) de los mismos materiales para paliar en algo los crudos meses invernales, lo cual me trae a recuerdo el tragicómico alcance de un antiguo (y ya retirado) piloto de la FACh, quien se refería a la cabina abierta del Fairchild PT-19 (donde hiciera su curso de instrucción básica) como "climatizada", ya que la temperatura del cockpit era la misma del clima en rededor de su altura de vuelo! Brrrrrr! En fin, en tierra durante el prevuelo u otras actividades en sus bases es donde es fácil reconocer a los de un bando u otro: por sus gorras de servicio, las cuales son muy distintivas para cada país o servicio armado, esté el piloto con y sin su abultada ropa de vuelo.
Von Richtofen y algunos de sus hombres de la Jasta 1.
Von Richtofen en tenida de vuelo.
 
Una réplica actual de un Fokker DR-1 y su piloto impersonado con los atavíos de la època... casi 100 años atrás!




 Tras estos considerandos lo que ocurrió fue que un día me llegó un e-mail de un aeromodelista de provincia (cercana a la capital) consultándome amablemente si yo podía pintarle un busto de piloto para un proyecto de un triplano Fokker DR-1 de la 1a Guerra. Le contesté afirmativamente y nos pusimos de acuerdo que para cuando el viniese a Santiago, me pasaría el mentado accesorio. Mientras llegaba el día, me preocupé de buscar información y literatura adecuada en la web, sobre todo por el tema de que este busto debía formar parte de un aeromodelo radiocontrolado completamente funcional, distinto del trato más bien pasivo que reciben nuestras maquetas ESTÁTICAS a escala. De hecho, me enteré que estos 'sujetos' suelen ir adheridos al avión mediante una plataforma un poco más grande que la base misma del busto, de modo de poner y quitar la figura del puesto de pilotaje y así acceder a los servos, varillas de control, baterías y el receptor de radio, pudiéndose hacer mantención o reparaciones según sea lo que el aeromodelo necesite (siempre necesitan algo, créanme).
Los limitados y casi cómicos bustos 1/4 escala de Greatplanes, en sus dos versiones con o sin pintura.
Por ende, debido a la continua manipulación, la capa protectora de barniz del busto debía ser muy generosa. Cuando el día del encuentro llegó (un sábado por la mañana) me encontré con la grata sorpresa de que este señor, un tipo muy grato y educado, se había traído el mismo desde afuera -vía Internet- su propia elección del sujeto que engalanaría su DR-1. Afortunadamente este busto de la marca Aces of Iron, difería bastante de los ‘macacos’ de la marca Greatplanes que se pueden encontrar en el comercio especializado de Chile, lo cual me subió mucho los ánimos con este trabajo.

La pieza en sí estaba hermosamente detallada y la indumentaria calzaba históricamente muchísimo más que los citados esperpentos de Greatplanes, sin embargo no estaba libre de problemas: desde el casco y por toda la espalda de la figura corría una cicatriz, producto probable de un apresurado sacado desde el molde matriz. Téngase presente que todos estos bustos son huecos a fin de ahorrar el máximo de peso al aeromodelo, que es el factor clave de ese hobby en particular, de modo que no es tan raro que un fabricante de edición limitada como se notaba era el origen del busto que ahora tenía en mis manos, tratase honestamente de salvar un producto antes que tirarlo al tacho de  basura.

Puse pues manos a la obra: sin nada que armar realmente, comencé lijando la fea marca en la cabeza y espalda, para luego enmasillar dicha zona. Luego aplicaría una capa de imprimador gris de Testors en formato spray (#1237)en la parte baja del futuro émulo del célebre Barón Rojo, pero antes tendría que esperar a que curase bien la masilla. Lo apliqué más que nada por el temor de que la pintura tipo enamel (esmalte sintético al aceite) no adhiriese bien a la resina del busto y antes que tocar la cara del piloto, opté por aplicarlo en la zona de la casaca de vuelo. Desafortunadamente para el Blog, la secuencia fotográfica del empleo del imprimador Testors, salió sobreexpuesta (si, también pasa con las cámaras digitales) y a pesar de mis esfuerzos con mi programa gráfico, no hubo caso de arreglarlas como para publicarlas decentemente. Bueno, cuando el imprimador secó (1 ½ día en verano) procedí a probar pintar en zonas con y sin el aparejo gris. A fin de cuentas la precaución surtió efecto y la pintura agarró muy bien.

Con la zona de la cabeza decidí jugármela y no aplicar aparejo, pintando todos los tonos directamente, tanto con aerógrafo como con pincel. Apliqué primero H-62 Cuero de Humbrol y después maticé con 1736 Cuero de Model Master que es más oscuro y rojizo. La parte de la visera del casco (doblada hacia arriba) fue aerografiada en XF-57 Buff de Tamiya. La casaca de vuelo recibió una mano de H-67 Panzer Grey de Humbrol y las solapas de la misma le apliqué XF-57 Buff de Tamiya. El cuello de chiporro y la bufanda les puse una base de 1768 Blanco Mate de Model Master, del cual desistí en el caso de la bufanda por un H-96 RAF Uniform Blue de Humbrol, el cual apliqué derechamente a pincel, como base para obtener luces y sombras con un color más claro después.
 Volviendo a la cabeza me concentré en la cara, dando primero una base de XF-15 Flesh de Tamiya y antes de que comenzase a secar, apliqué H-61 Flesh de Humbrol, más oscuro, fundiendo suavemente con el pincel ambos tonos. En esta etapa eché de menos los 4 tonos piel de Model Master, aparte del acostumbrado grano fino de estas pinturas esos colores piel hubiesen aumentado notoriamente el realismo facial de una figura que lo amerita, no olvidar que es escala 1:4 y los detalles de este tipo relucen mucho más que en 1:35 o aún en 1:16. Al día siguiente contraataque con la casaca aplicando H-33 Negro Opaco de Humbrol en lo profundo de los pliegues de la misma para lograr sombras (sé bien que esto le debe revolver el estómago a mis colegas expertos en figuras, ja-ja!) y luego mezclando 50/50 H-33 con H-67 pinté los bordes superiores de las arrugas de la vestimenta. No quedó nada mal a fin de cuentas.

En cuanto al cuello de chiporro, apliqué con aerógrafo de doble acción una fina y diluida capa de XF-57. Hago mención de la doble acción por cuanto el chorro debía de ser lo más fino posible y caer aleatoriamente sobre la superficie que imita la textura de la lana, de modo de conseguir lo mejor posible las decoloraciones y matices que caracterizan a ese material natural. En el casco repase con 1736 de Model Master las costuras y las correas para realzar el efecto de usado en dicho implemento. La bufanda volvió a recibir blanco, pero esta vez a pincel y en capas irregulares a fin de tratar de capturar el aspecto traslúcido de la seda, aprovechando la base previa con H-96. Como paso final fui dejando las antiparras o lentes de vuelo, ya que –nuevamente- la gran escala del busto hace necesario considerar una técnica que nos brinde el mayor realismo posible.

Inicialmente pensé en pintarlos con X-10 Gun Metal de Tamiya y una vez bien seco rellenar los espacios de ambos lentes con laca líquida para muebles marca Aristocrat, un producto que al secar da excelente apariencia de agua o vidrio según sea como y cuanto se aplique. Pero habían dos problemas con este plan maestro, la primera es que el citado barniz tiene un secado más lento que una resolución judicial y la segunda (casi insoluble) es que los finos bordes de resina de los lentes presentaban varios segmentos menos por donde el barniz se escurriría fuera de los márgenes de las antiparras con el consiguiente desastre… ¿Solución? Pintar XF-56 Metallic Grey los marcos y X-10 Gun Metal los lentes mismos acentuando el tono en el centro de cada uno para dar la sensación de “ojos”, finalmente después de dejar secar estos tonos metálicos, di una mano de H-1322 Clear Orange de Humbrol (naranjo transparente, que más luce como un amarillo ambarino) y presto antiparras listas!
Este es el busto del piloto alemán de Aces of Iron, nótese la medalla Blue Max y el estilo distinto del casco.
El toque final es un ‘velo’ aleatorio de betún de Judea para darle una terminación más orgánica a la casaca y sus detalles y recovecos. El rostro también recibió pequeños toques del betún y de X-10 para simular el inevitable salpicado del aceite de motor y así otorgarle al piloto un aspecto de estar “en plena acción”. Lo curioso vino tras terminar el trabajo al verificar que este busto corresponde a un piloto 'genérico' de la 1ª Guerra y la marca Aces of Iron si dispone de un piloto alemán con la Blue Max en el pecho y todo! pero quizá cuando mi cliente compró no había stock del aviador teutón. Sin duda se me quedaron detalles por mejorar, pero quedé muy conforme con el resultado final y me quedó un agradable sabor al paladar de hacer un modelo sin tener que armar NADA y solo enmasillar y lijar un único error de fábrica, en resumen fácil y bonito!
Voy a buscar otro bustito…

Hasta la próxima! 

(1)Decalearlo: Anglicismo popular entre los cultores del modelismo, del término inglés ‘decal’ que significa calcomanía (calca para los iniciados) y del cual sale el invento verbal “decalear”, yo no lo inventé (ni de lejos) pero de leso lo uso.