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Modelos de aeronaves, barcos, blindados y vehículos. Además hay buenas historias y anécdotas de la aviación civil y militar del Siglo XX, más datos y técnicas prácticas para cultores del modelismo a escala

C-3PO Translater

sábado, 17 de junio de 2017

Figura Miniart 1/16 de piloto alemán 1GM

Göring antes de Göring

por Jolly Rogers
Nuestro hobby no solo nos provee de la oportunidad de hacernos de aquellas piezas que mejor capturan nuestro gusto e imaginación, sino que también acercarnos a alguno que otro modelo "fuera de nuestras ligas", ya sea por temática, por escala, por material base o todas las anteriores.  Este artículo hace referencia a una de esas veces, en que las vueltas de la vida te ponen frente a frente con un modelo que nunca pensaste siquiera tener o 'atacar'.
Veamos, estaba de vuelta en casa tras el laburo, viendo los ya clásicos documentales de la TV-Cable acerca del desembarco y campaña de Normandía, disfrutando de un buen café y algún  bocadillo, cuando al rato llegó mi hermano de su respectivo trabajo y casi de inmediato me preguntó si me gustaría hacer una figura escala 1/16 de la marca Miniart para una muestra de producto en la tienda donde él trabaja actualmente (MIrax Hobbies). Quedé un poco sorprendido por la propuesta, le respondí en principio que si, pero le pregunté de que se trataba exactamente, pensando en que Miniart ofrece en su catálogo excelentes figuras de plástico de guerreros de la era pre-cristiana como griegos y romanos, amén de algunas logradas figuras ecuestres de la época napoleónica.
Pero esta evocación romántica apenas duró lo que tardé en decírsela a mi querido hermano, pues su réplica me sorprendió (por segunda vez en menos de 2 minutos!) al decirme que la figura en cuestión era la Hermann Göring! Arrugué el ceño, pues todo lo que huela a nazi me repele y la imagen del gordo mariscal del Tercer Reich con uno de sus pomposos uniformes ocupando la mesa de mi tallercito francamente me pareció algo contra toda mi lógica. Pero, la solución al dilema de haber aceptado sin saber previamente qué, vino por si sola: la figura en cuestión sería Hermann Göring, pero en su etapa de piloto y As de combate durante la 1GM!
Al mismo tiempo, él sacó de su mochila una bolsa de la tienda ya mencionada y en ella la caja de Miniart dedicada al conspicuo personaje en cuestión. Al abrir el empaque una tercera sorpresa me aguardaba (en menos de 4 minutos!, esto ya no era el día “D”, era un Pearl Harbor modelístico perpetrado por mi propio hermano, Ja-ja-ja!) pues la figura en su interior YA estaba comenzada!  Tras revisarla mejor vi que la figura estaba débilmente pegada y que era fácil deshacer lo ya comenzado, aunque claro hubiese preferido empezar desde cero. Así, ante la mirada inquisidora de mi querido pariente y viendo que el volumen de armado total más el sencillo esquema del uniforme alemán de la 1GM era muy moderado, le confirmé que si lo haría.

Una necesaria mirada histórica

Antes de ir de lleno con el proceso de armado y pintado (que de hecho fue un proceso express), veamos un breve recuento biográfico del que fuera un competente piloto de caza mucho antes de convertirse en el conocido y nefasto Reichmariscal del régimen nazi con su extravagante indumentaria, más propia del pianista  pop Liberace que de un líder militar de fuste. 
Arriba y abajo: imágenes del catálogo online de Miniaturas Andrea, donde esta figura de 54 mm captura con exactitud no solo la acitud arrogante y extrovertida del Reichmariscal Göring, sino también sus facciones. Un aspecto que la figura de Miniart queda al debe.

 Hermann Göring nació en el seno de una familia aristocrática de Baviera el 12-01-1893, de hecho su hogar de infancia fue el pequeño castillo medieval de Veldestein, propiedad de su padrino. Sin duda este singular entorno familiar influyó mucho en la imagen de estirpe “heráldica” que Göring tuvo sobre sí mismo hasta el último día de su vida. El hecho de quitarse la vida –creo- obedece a ese original ideal heroico-romántico de su propio propósito existencial y como tal no podía permitirse caer en las garras de sus enemigos ni menos aceptar una condena, por más culpable que fuera.
Sin embargo, antes de llegar a esos luctuosos extremos, el joven Hermann Göring tuvo la oportunidad de saborear el lado dulce de esa auto-generada fantasía sobre su estatus personal. Veamos, tras resultar un alumno mediocre en general en la escuela básica normal, su mundo estudiantil dio un giro de 180º cuando en 1907, a los 14 años, ingresó a la academia para cadetes de Karlsruhe, de hecho le fue tan bien que su padre (un reconocido jurista, diplomático y exmilitar) movió sus influencias y logró que lo aceptaran en 1910 en la prestigiosa Academia Gross Lichterfelde, ubicada en las afueras de Berlín, donde se sintió aún más a gusto y acorde a su ideal heráldico-romántico de la vida de un guerrero teutón. El remate ideal fue que, tras graduarse, ingresó como cadete al Regimiento Nº 112 de Infantería “Prince Wilhelm” del Ejército Prusiano en 1912.
El joven cadete Göring en 1907 a los 14 años
Pronto vería sus verdaderas capacidades puestas a prueba pues el fatal atentado en Sarajevo el  28-06-1914 desencadenó una reacción en cadena por toda Europa que dio inicio a la 1ª Guerra Mundial tan solo un mes después el 28-07-1914. En agosto de ese año, Göring se hallaba acuartelado con su unidad en Mulhouse, una pequeña ciudad industrial cerca de la frontera sur con Francia. Así, durante ese primer año de la guerra sirvió como infante, al cabo del cual terminó hospitalizado por el doloroso mal llamado “pie de trinchera” sumado a reumatismo, producto de la omnipresente humedad de las trincheras en tierra francesa. Mientras se recobraba fue visitado por su amigo y compañero de estudios Bruno Loerzer, quien le contó sobre el nuevo servicio del Ejército: el Luftstreitkräfte, algo así como las Fuerzas de Combate Aéreas, que venía a ser algo similar al naciente RFC británico. Eventualmente Loerzer lo convenció de solicitar su traslado, pero la petición le fue denegada en noviembre de 1914.
Sin embargo, Göring estaba decidido a servir como “Fliegertroopen” y saliendo del hospital en enero de 1915, se auto transfirió informalmente al Feldflieger Abteilung 25 (FFA-25), pero rápidamente fue descubierto y sumariamente sentenciado a 3 semanas de confinamiento en la barraca de su unidad. Sin embargo, para cuando el dictamen debía aplicarse, los buenos oficios de Loerzer tuvieron efecto y fue oficialmente asignado al FFA-25, unidad perteneciente al 5º Ejército del “Príncipe de la Corona Alemana”. Allí comenzó su entrenamiento de vuelo en Friburg (sur de Alemania), luego tuvo la satisfacción  de comenzar su carrera como observador de su amigo Loerzer, volando misiones de reconocimiento y bombardeo hasta finales de junio de 1915, por las cuales tanto Göring como Loerzer fueron condecorados con la Cruz de Hierro de 1ª clase por el Príncipe heredero en persona, Wilhem II.
El fiel camarada de estudios y de armas de Göring: Bruno Loerzer, quien también sirvió en la Luftwaffe en la 2GM.
Tras completar su curso de pilotaje, Göring fue asignado a la Jagdstaffel 5. Todo pintaba bien para el ahora entusiasta piloto de caza, cuando en una de sus primeras misiones se enfrentó a una formación de bombarderos franceses, durante el combate fue severamente herido en la cadera por la certera ráfaga defensiva de un artillero. Soportando el dolor y la pérdida de sangre, a duras penas logró regresar a su base, desde donde fue inmediatamente conducido al hospital de campaña más cercano y tras la cirugía llevado a Alemania a un sanatorio de reposo, donde convaleció por casi un año. Sin duda tiene que haber sido muy duro para Göring dicho periodo, poniendo en perspectiva que él aspiraba a ser la reencarnación de un victorioso caballero germánico medieval. Pero, la historia volvió a repetirse y visitado por su fiel camarada Loerzer, al ser dado de alta en febrero de 1917 fue transferido a la Jagdstaffel 26 comandada por su amigo. Una vez allí retomó la acción donde la había dejado y ahora la diosa fortuna le sonrió y tranquilamente comenzó a ganar victoria tras victoria hasta convertirse en ‘As’, su recuperación y repunte no pasaron desapercibidos para el alto mando del Luftstreitkräfte, en consecuencia el 17 de mayo de 1917 con 7 victorias a su haber le fue asignado el mando de la nueva Jagdstaffel 27, o Jasta 27 donde continuó acumulando su cuenta de derribos.
Arriba: Tres de los cazas Roland D.II de la Jasta 27, aparcados en un aeródromo en Francia, fotografiados desde la Torre de Señales, Abajo: El muy superior Albatross D.III, asignado a la Jasta 27. 


Fue iniciando esta época (junio 1917) donde Göring tuvo una larga batalla mano a mano con un piloto británico a quien finalmente logró derribar. Exultante tanto por la victoria como por la tenaz resistencia de su rival, Göring aterrizó cerca del lugar donde el piloto enemigo se había visto obligado a hacer un aterrizaje forzoso y partió en su busca. La emoción que colmaba el aristocrático corazón del alemán era la de haber experimentado y ganado una “justa de caballeros” al más puro estilo medieval. Para su alegría, su oponente estaba vivo y muy cerca de su avión y aunque lesionado, estaba en buena condición y pudo hablar con Göring, así se enteró que era un joven teniente 2º australiano con poca experiencia llamado Frank Slee. Sintiéndose identificado con su propia experiencia negativa de 1916, Göring le obsequió su 2ª Cruz de Hierro; de seguro este fue el mejor momento de su vida militar, donde se cruzaron –de manera soñada- sus ideales caballerescos como su éxito como piloto de combate.
El caza Albatross D.V pilotado por Göring como comandante de la Jasta 27.

En paralelo,  este proceso fue acompañado por la ya citada 2ª Cruz de Hierro (2ª Clase) por la citada acción donde fue herido y luego recibió consecutivamente las condecoraciones de la Orden del León de Zäehring (nobiliaria, con espadas), la Orden de Von Friedrich (nobiliaria, mención militar) y la Orden de la Casa de Hohenzollern (nobiliaria, grado de caballero, mención militar), medallas todas instituidas por la monarquía y la nobleza alemanas durante el siglo 19. Se puede afirmar que 1917 fue el mejor año de servicios de Göring, pues adicionalmente rehizo la moral y organización de la Jasta 27, partiendo por usar sus influencias y lograr reemplazar los cazas LFG Roland D.II por los mejores Albatross D.III (luego D.V) hecho que de por sí mejoró la performance de la unidad.
A) Orden del León de Zaeringen, 1a clase B) Orden de la Casa de Hohenzollern (nobiliaria, grado de caballero, mención militar) y C) Estrella de la Orden de Von Friedrich (nobiliaria, mención militar)
Para coronar su excelente año y dejar atrás las penurias de la rehabilitación de 1916, en mayo de 1918 fue galardonado con la más prestigiosa condecoración del Imperio Alemán, la famosa “Pour le Mérite” (literalmente ‘por mérito’), instituida en 1740 por Federico ‘El Grande’ de Prusia, y si bien La Orden del Águila Negra era más antigua y reconocida (1701), la “Pour le Mérite” se constituyó con el tiempo en la más codiciada por el mundo militar germano. El nombre dado en idioma francés de la medalla viene del hecho que dicha lengua era la oficial a nivel mundial para la diplomacia y relaciones internacionales, estatus comunicativo que perduró hasta el fin de la 2GM. Por otra parte dicha condecoración tenía un apodo tan informal como popular: la Blauer Max (Blue Max en Inglés o Azul Máxima en Castellano) y que al igual que la citada Águila Negra no solo era el más alto reconocimiento nacional germano, sino que te confería un estatus especial (del mismo modo que la Orden del Imperio Británico en la Commonwealth) y te convertías en Caballero de Prusia nada menos!
La archifamosa y codiciada Blue Max
 Yendo al caso particular de la Blauer Max de Göring, hay que considerar el trágico escenario previo, pues el máximo As y paladín alemán, amén de ícono de la casta noble – el Barón Manfred Von Richthofen- había perecido en combate el 21 de abril de 1918. Con la moral general, tanto de las tropas como de la nación, severamente castigada, el alto mando germano buscó rápidamente nuevas figuras en ascenso para reconstruir la fe en una cercana victoria, entre ellas estaba la de este condecorado comandante de la Jasta 27. Quizá, bajo otras circunstancias menos apremiantes, ni su modesto palmarés ni su creciente éxito como comandante de escuadrilla le hubiesen bastado para ser considerado para la Blauer Max. Sin embargo, ahora estaba en el mismo escalafón de honor de Von Richthofen, Böelcke, Udet, Immelmann, Voss, Berthold y otros grandes ases alemanes, Göring estaba literalmente en el estrellato!
Hermann Göring tras la dsitinción de la Blauer Max, luce todas sus condecoraciones, incluida la banda de su segunda Cruz de Hierro, su mirada rebosa de frío orgullo.
Para colmo, el 7 de julio de 1918, Göring recibió la orden de hacerse cargo nada menos que de la Jasta 11, el famoso “Circo Volador” de Von Richthofen. ¿El motivo? La desafortunada muerte del sucesor del Barón Rojo, Wilhem Reinhard, en accidente aéreo. Este hecho se haya aún rodeado de misterio y controversia, pues aquel día 03-07-‘18, tanto Reinhard como Göring se hallaban convocados lejos del frente, en la localidad de Adlershof, probando uno de los prototipos de un prometedor nuevo caza: el Dornier-Zeppelin D.1; un biplano completamente metálico y con varias innovaciones técnicas. El caso es que el primero en volarlo fue Göring, quien alabó la performance general del avión, pero se quejó de vibraciones anómalas, por lo cual -en principio- el aparato fue dejado en tierra para una exhaustiva revisión estructural, pero a los pocos minutos Reinhard fue autorizado a probarlo y ahí ocurrió la tragedia, pues al salir de un pronunciado picado el plano superior se desprendió, provocando la descontrolada caída y choque a tierra del prototipo, amén de la muerte instantánea de Reinhard. ¿Qué hubiese pasado con la historia como la conocemos si Göring hubiese sido el 2º en volar esa tarde de verano? Difícil saberlo…
El avamzado, pero desafortunado biplano metálico Dornier-Zeppelin D.1
 A propósito, “Willy” Reinhard había asumido el mando de la Jasta 11 el 22 de abril, por tanto solo alcanzó a comandarla casi 2 y ½ meses antes de su desventurada cita con la muerte; tanto su servicio en las trincheras como su fatídico final (volando un prototipo) tienen un estrecho paralelismo con la novela y filme “La Blue Max” (1966, George Peppard, James Mason, Ursula Andress, 20th Century Fox). Como sea, este nefasto ‘deja-vu’ con su comandante, terminó por socavar la ya alicaída moral de combate de la célebre escuadrilla, por lo que la llegada de otro nuevo oficial de mando no redundó en un repunte o mejora del rendimiento de la Jasta 11. 
Gôring recién asumido como nuevo comandante de la Jasta 11, nótese el bastón de apoyo, señal inéquivoca de su lesión de la cadera de 1916 aún le pesaba.Tras de el, su Fokker D.VIII, el "F-16" de la 1a Guerra Mundial.
Quizá embriagado por su éxito, Göring trató de revivir su proceso renovador con la Jasta 27 un año antes, pero superar o igualar el ascendiente de una leyenda como Von Richthofen era una misión  perdida desde el inicio, además su marcado estilo arrogante le ganó antipatía e impopularidad con sus hombres, muchos de ellos Ases con muchas más victorias que el mismo Göring. En paralelo, el curso de la guerra giró contra Alemania y hacia el tramo final de la contienda la otrora temible Jasta 11 no solo perdió más hombres y aeronaves, sino que le fue ordenado retirarse repetidamente, primero a Tellancourt (extremo noreste de Francia) y luego a Darmstadt, territorio alemán, en Hesse al sur de Frankfurt. Göring estaba pues, comandando el ocaso de lo que fuera el ícono de la excelencia del arma de caza germana, aún así esto no melló su ideal caballeresco y cuando le fue ordenado entregar los aviones de la Jasta 11 a los Aliados (Fokker D.VII mayormente) él se negó y comunicó tal decisión a sus pilotos, los cuales prefirieron estrellarlos adrede durante los aterrizajes que entregarlos al enemigo, hecho que complació mucho a Göring.
Mirando su palmarés personal, tras el final de la contienda se le acreditaron 22 victorias oficiales, pero investigaciones y revisiones recientes con datos cruzados tanto de archivos alemanes, franceses y británicos, plantean un nuevo total de 17 victorias confirmadas, 3 probables y 2 dañados. Aún así, y a pesar de un indiscutible estatus de As, fue el único veterano de la Jasta 11 que nunca fue invitado a las reuniones de camaradería del escuadrón posteriores a la guerra.
Durante la dura época de la posguerra Göring trabajó brevemente como piloto para la fábrica Fokker y en shows y exhibiciones aéreas, pero su cada vez mayor afición al alcohol no solo arruinó su empleo, sino que más de una vez terminó en la cárcel por ello. Paralelamente, como muchos otros veteranos alemanes, comenzó a incubarse en él la creencia de que Alemania no había perdido militarmente la guerra (independiente del hecho de que con la masiva llegada de los estadounidenses ya NO tenía los números para ganarla) y que el Ejército del Kaiser había sido traicionado por un negativo nuevo liderazgo civil que -en el ínterin colectivo de los exmilitares- amalgamaba a los marxistas, judíos y republicanos, de quienes se pensaba habían derruido el poder de la monarquía germana. Esa negra y agria semilla de rencor y traición halló terreno fértil en el corazón de Göring y terminaría convirtiéndose al final en el siniestro personaje que todos recordamos.
Sin embargo, es ese primer Göring, el aviador idealista y As de junio de 1917, el que abordaremos  a continuación y que es objeto de la figura editada por Miniart.

Las figuras de Ases Alemanes de Miniart

Como dijimos al comienzo, la casa checa Miniart cuenta con un rico catalogo de figuras en escala 1/16 y a contar del segundo semestre de 2013 editó tres figuras icónicas de la aviación germana de la 1GM, a saber: Manfred Von Richthofen, Ernst Udet y el citado Hermann Göring. 
El kit del archifamoso Barón Rojo, es el único que es doble, pues aparte del As en cuestión, se incluye la figura de su mascota personal, el gran mastín 'Moritz'.
Las poses de las tres figuras están basadas en conocidas fotografías de estos 3 personajes históricos, lo cual es un buen acierto de esta marca, pues ciertamente dichas imágenes en particular captan la faceta más distintiva de la personalidad de cada uno: la timidez de Udet, la serena distancia de Von Richthofen y la arrogancia de Göring. Sin embargo, al escultor encargado de los originales para los moldes le quedó un poco grande la labor de captar las facciones de cada uno y solo el molde de Ernst Udet se parece algo más su rostro al de carne y hueso. Ni el Barón Rojo ni Göring lucen como eran sus caras, amén de esto están un poco más “robustos” de cuerpo de lo que eran realmente estos 3 notorios pilotos de la primera era de la aviación. En su defensa se puede argüir que todos los anteriores sujetos de Miniart son de eras muy pretéritas y ‘anónimos’, pues están representando un uniforme y una era, más que un personaje concreto en particular. Quizá eso le pasó la cuenta al artista de Miniart.
La más lograda de las 3 figuras, la de Ernst Udet, con su pipa en la mano.
 Sin embargo, esto no quita que sean muy buenas figuras y que tanto sus proporciones físicas, como su indumentaria y sus condecoraciones sean muy precisas y correctas. En el caso de la figura de Hermann Göring (código #16034), se compone de 25 piezas dispuestas en 2 árboles de piezas más una peana circular de plástico, siendo notable el diseño de la cabeza y la gorra que vienen divididos en 3 partes, lo cual facilita mucho el pintado de los 3 segmentos de disímil colorido entre sí. El calce no es 100% perfecto, pero es bien decente y hace que el armado sea muy sencillo y rápido, con un mínimo de masilla.
El colorido instructivo de pintura del kit Miniart, también incluye los componentes del mismo.

Pintado y detalles

En cuanto al colorido del uniforme de piloto alemán de la 1GM es bien sencillo y directo, pues al ser un servicio dependiente del Ejército Imperial el tono es similar, vale decir Feldgräu. En términos simples es un gris con un tinte verde oliváceo que aplica a toda la indumentaria, salvo los zapatos y parte de la gorra, de modo que la única preocupación es sacarle luces y sombras al plano color germano. Por fortuna Humbrol reeditó su descontinuado y acertado color #111, para mi gusto personal mucho más preciso que los símiles de Tamiya (XF-65) y Modelmaster (#2014). El color de Tamiya es demasiado gris en tanto el de Modelmaster resulta muy azulado. Por supuesto esto bajo la óptica de lograr el aspecto más acertado de un oficial aleman en la 1a Guerra Mundial, PERO hay otras marcas disponibles con la croma muy bien lograda como Vallejo o AK, pero la premura del trabajo me hizo descantarme por el tono de Humbrol y sacarle luces con otro color de la misma marca, el #31 Slate Grey.  
De paso, esta es mi 2a figura de piloto germano de la 1GM, el primero fue un busto escala 1/4 de la marca Aces of Iron que hace años un aeromodelista me encargó para rematar el decorado de su caza a radio control, lo puede Ud. revisar AQUI.
Otras distintas alternativas de obtener el color Feldgrau, tanto en acrílico como en enamel
Volviendo al trabajo presente, ocurre que es tan sencillo y descomplicado el armado, en seguida procedí a dar una capa base de H111 ‘Fieldgrey’ a la parte inferior de la figura y luego a la parte superior. Mientras estas se secaban, pasé a concentrarme en el punto focal del trabajo: el rostro! 
Aprovechando que buena parte del kit ya estaba ensamblado, repasé las uniones con pegamento en gel, luego lijé y finalmente probé el color Humbrol 111, dándole una primera mano a la parte inferior de la figura, asegurándome de dejar una banda superior sin pigmento para poder pegarla con el torso.
Comenzando  la cabeza por aplicar Humbrol #62 Flesh (carne) como color base general. Una vez seco el H62, pinté los ojos usando blanco acrílico de Tamiya XF-2, como siempre usando un área MÁS grande de la que realmente ocupan los globos oculares en la cara (como los de los Moais). Luego apliqué el color azul medio para el iris de los ojos con una fina pincelada vertical y punto, dejando secar lo necesario, doy forma a los ojos con retoques sutiles y breves de diversos tonos piel de Modelmaster más claros y más oscuros (#2002 y #2004), para emparejar el contorno ocular con el tono base H62  ocupo Testors #1170 Flat Light Tan, el cual como su nombre lo indica es un tono bronceado claro mate, de hecho tiene un manifiesto tinte rosáceo que se presta más para efectos de color piel clara expuesta al sol que como arena con contenido ferroso, como algún colega ha sugerido.
Colores para la cara de la figura: A) Testors #1170 Flat Light Tan B) Modelmaster #2002 Light Skin C) Modelmaster #2004 Dark Skin
Terminado el rostro (y las manos) me concentro en las terminaciones del uniforme y las condecoraciones de Herr Göring. Lo primero es la gorra y su banda roja,  el tono más cercano e indicado resultó ser el viejo Humbrol #60 Scarlet, si bien mi primera opción había sido el  color acrílico Gunze Sangyo H13 Flat Red, descubrí -con pena- que el concho que me quedaba estaba seco, así que opté por el referido H60 en enamel. 
Arriba y Abajo: tomado del sitio web de Miniart, el antes y después del pintado.

Como la figura ya estaba intervenida y el plazo de entrega era extremadamente breve, apliqué lo más rápido posible la pintura en esmalte enamel, esto tomando en cuenta las 4-6 horas de secado entre capa y capa. En este punto es cuando más eché de menos no contar con los mismos colores pero en versión acrílica, lo cual me hubiera ahorrado mucho tiempo entre retoques!
La figura casi terminada, fotografiada con 2 tipos distintos de luz para ver algún defecto que amerite otro retoque final.



Para las condecoraciones, usé mayormente lápiz gel color aluminio y colores acrílicos, salvo para la llamativa “Pour le Mérite” que va prendida del cuello del uniforme empleé pintura enamel, en concreto el color Revell #52 French Blue, que si bien viene catalogado como un tono de acabado brillante, pero la verdad es que tiene una apariencia más bien satinada, lo cual –finalmente- resultó mejor considerando que el borde de la cruz es en color plata. Las charreteras siguieron un tratamiento similar con sus respectivos colores y la figura ya está prácticamente lista.
Imagino que varios lectores habrán echado de menos la etapa previa al pintado, vale decir la imprimación de la figura. Lo cierto es que la premura del plazo me hizo saltarme ese importante paso, pero para remate, tampoco pude darle efectos en las costuras o una pátina final o lavado con aerógrafo que ya tenía en mente, ni menos sellar con barniz la figura. Todas omisiones debidas a la entrega Express del modelo.
El resultado final: como parte de una muestra didáctica de las distintas escalas disponibles en una vitrina de la citada tienda.
 ¿Pudo quedar mejor? 
R= Sin duda! 
¿Quedé conforme? R= al 85% 
¿Vale la pena una de estas figuras 1/16 de pilotos de la 1GM? 
R= De todas formas! (sobre todo con más tiempo), de seguro Ud puede obtener un resultado mucho más convincente.
Gracias por su visita. Hasta la próxima!